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Health

Más refugios atienden necesidades médicas de personas mayores sin techo

SANDY, Utah — Justo en las afueras de Salt Lake City se encuentra un viejo hotel de ladrillo de dos pisos que ha encontrado una nueva función: servir como refugio para personas mayores sin hogar. Este refugio, conocido como MVP (por sus siglas en inglés), está diseñado para personas de 62 años en adelante, así como para adultos más jóvenes que padecen afecciones crónicas.

Los residentes comparten habitaciones adaptadas para quienes tienen problemas de movilidad. Además, cuentan con baños privados, un aspecto crucial para aquellos que enfrentan la incontinencia.

A diferencia del MVP, la mayoría de los refugios para personas sin hogar no están equipados para atender a adultos mayores, especialmente a aquellos de 65 años o más. Este grupo es el que más rápidamente está creciendo dentro de la población sin hogar en Estados Unidos, según explica Dennis Culhane, investigador de la Universidad de Pennsylvania.

No solo están envejeciendo quienes han vivido durante años en situación de desamparo, sino que muchas personas mayores están perdiendo su vivienda por primera vez en sus vidas.

Subir y bajar de literas, tomar medicamentos correctamente y llegar a tiempo a un baño compartido son solo algunos de los desafíos que enfrentan estas personas en refugios tradicionales. En muchos de ellos, el personal les pide que se vayan si no pueden cuidarse por sí mismos.

MVP se destaca porque ofrece atención médica en el mismo lugar, lo que permite atender mejor a sus residentes a medida que envejecen.

La primavera pasada, Jamie Mangum, de poco más de 50 años y con cáncer de pulmón, sufrió una caída en su habitación. Para ver a una técnica en emergencias médicas, solo tuvo que bajar la escalera. Le vendaron rápidamente la muñeca inflamada y pudo regresar a su cuarto. “En otros lados, tendría que esperar horas. Aquí solo entro y me atienden”, comentó Mangum.

Además, en MVP, trabajadoras sociales especializadas la han ayudado a recibir tratamiento para el cáncer. “Tenemos clientes que necesitan cuidados de memoria. Tal vez antes vivían de manera independiente, pero ya no pueden y fueron desalojados debido a la demencia u otras razones”, explicó Baleigh Dellos, quien administra el refugio MVP para The Road Home, una organización local sin fines de lucro.

El refugio cuenta con gestores de casos médicos especializados, así como doctores de atención primaria y terapeutas que visitan semanalmente. Los residentes incluso pueden recibir fisioterapia en espacios privados dentro del mismo refugio.

Un camino hacia la estabilidad

MVP se ha asociado con Fourth Street Clinic para ofrecer atención médica. Lo primero que la mayoría de las personas nuevas necesita es ayuda con sus medicamentos, según explica Matt Haroldsen, de Fourth Street Clinic, que brinda servicios de salud dentro del refugio.

Para quienes viven en la calle, conservar sus medicamentos ya es un gran desafío. “Cuando están en los campamentos, les roban las medicinas”, dice Haroldsen.

A photo of a woman having her wrist bandaged.
La técnica de emergencias médicas Emily Woolsey, que trabaja en el lugar, venda la muñeca hinchada de Jamie Mangum, residente del refugio MVP, tras una caída. Mangum dijo que en otros refugios probablemente habría tenido que buscar por su cuenta un centro de urgencias para recibir tratamiento. Agradece al refugio la ayuda que le brindan para gestionar todos sus problemas de salud.(Aaron Bolton/Montana Public Radio)

Las personas con diabetes que no tienen vivienda a menudo entierran su insulina para mantenerla fría. Según Haroldsen, pueden olvidar dónde la enterraron o las ampollas pueden calentarse demasiado y echarse a perder.

Ayudar a los residentes a recuperar sus medicamentos permite estabilizar sus condiciones de salud, lo que a su vez les permite concentrarse en otras prioridades, como obtener una identificación o documentos necesarios para solicitar discapacidad, Seguro Social y otros programas que pueden ayudarles a conseguir vivienda.

Gobiernos locales y organizaciones sin fines de lucro han abierto refugios similares en Florida, California y Arizona para responder a las necesidades de adultos mayores sin hogar.

Tener acceso a refugios especializados puede ser crucial, especialmente en climas fríos. En 2022, un hombre mayor sin hogar murió congelado en Bozeman, Montana, después de ser expulsado de un refugio por incontinencia.

Las necesidades médicas complejas también pueden representar un riesgo para otros en los refugios, que a menudo no están preparados para manejar tales situaciones. “Un refugio típico no permite que alguien entre con oxígeno porque representa un riesgo de incendio”, explica Synovec.

Brindar acceso a atención médica dentro de los refugios es la mejor forma de ayudar a las personas mayores a mantenerse estables una vez que logran obtener una vivienda. Los problemas de salud son una causa común por la que muchas personas mayores no pueden pagar o mantener una vivienda.

Modelo en expansión

El modelo MVP está mostrando resultados prometedores, tanto en Utah como en otros lugares. “Más del 80% de las personas que pasaron por nuestro programa el año pasado lograron mudarse a una vivienda estable o permanente”, dice Jacob Torner, vicepresidente de programas del Task Force for Ending Homelessness en Fort Lauderdale, Florida, que administra un refugio llamado Elder Haven.

El refugio MVP, ubicado cerca de Salt Lake City, también ha tenido éxito, logrando ubicar de forma permanente a 36 personas mayores hasta finales del año pasado. Sin embargo, la demanda supera la capacidad, con una lista de espera de unas 200 personas. Dellos, la encargada del lugar, señala que se prioriza a quienes tienen más necesidad médica, no por el tiempo que llevan esperando.

A photo of a man grabbing a tennis ball from his dog's mouth.
Jeff Gregg juega a lanzar la pelota con su perro, Ruffy, fuera del refugio MVP en Sandy, Utah. Cuenta que los servicios médicos especializados lo ayudaron a dejar de consumir opioides y a someterse a una cirugía para aliviar su dolor crónico de espalda. Espera que esto le permita encontrar trabajo y alquilar un apartamento. (Aaron Bolton/Montana Public Radio)

Para quienes logran obtener una habitación, la experiencia puede cambiarles la vida. La primavera pasada, Jeff Gregg, de 62 años, jugaba a lanzar la pelota con su perro Ruffy, justo más allá del jardín frente al refugio MVP.

Una antigua lesión en la espalda lo obliga a encorvarse al lanzar la pelota. También lo llevó a una adicción a los opioides que duró décadas. Dijo que romper ese ciclo fue muy difícil. “Luchando con eso, teniendo un trabajo, seguro médico, luego perdiendo el trabajo, sin seguro, terminando en la calle y otra vez en ese infierno. Y volvía al mismo lugar”, recordó.

Gregg mencionó que mantenerse sobrio pasaba a segundo plano frente a necesidades más urgentes como encontrar comida o un lugar donde dormir. Afirmó que el MVP fue el primer lugar donde pudo relajarse y concentrarse en su recuperación. “Pude dejar las drogas. Me tomó un par de meses, pero fui avanzando poco a poco”, compartió.

Esta experiencia le abrió el camino para operarse de la espalda. Con menos dolor, espera conseguir un trabajo y alquilar un apartamento.

Este artículo es parte de una colaboración con NPR y Montana Public Radio.

SANDY, Utah — Justo en las afueras de Salt Lake City se encuentra un viejo hotel de ladrillo de dos pisos que ha encontrado una nueva función: servir como refugio para personas mayores sin hogar. Este refugio, conocido como MVP (por sus siglas en inglés), está diseñado para personas de 62 años en adelante, así como para adultos más jóvenes que padecen afecciones crónicas.

Los residentes comparten habitaciones adaptadas para quienes tienen problemas de movilidad. Además, cuentan con baños privados, un aspecto crucial para aquellos que enfrentan la incontinencia.

A diferencia del MVP, la mayoría de los refugios para personas sin hogar no están equipados para atender a adultos mayores, especialmente a aquellos de 65 años o más. Este grupo es el que más rápidamente está creciendo dentro de la población sin hogar en Estados Unidos, según explica Dennis Culhane, investigador de la Universidad de Pennsylvania.

No solo están envejeciendo quienes han vivido durante años en situación de desamparo, sino que muchas personas mayores están perdiendo su vivienda por primera vez en sus vidas.

Subir y bajar de literas, tomar medicamentos correctamente y llegar a tiempo a un baño compartido son solo algunos de los desafíos que enfrentan estas personas en refugios tradicionales. En muchos de ellos, el personal les pide que se vayan si no pueden cuidarse por sí mismos.

MVP se destaca porque ofrece atención médica en el mismo lugar, lo que permite atender mejor a sus residentes a medida que envejecen.

La primavera pasada, Jamie Mangum, de poco más de 50 años y con cáncer de pulmón, sufrió una caída en su habitación. Para ver a una técnica en emergencias médicas, solo tuvo que bajar la escalera. Le vendaron rápidamente la muñeca inflamada y pudo regresar a su cuarto. “En otros lados, tendría que esperar horas. Aquí solo entro y me atienden”, comentó Mangum.

Además, en MVP, trabajadoras sociales especializadas la han ayudado a recibir tratamiento para el cáncer. “Tenemos clientes que necesitan cuidados de memoria. Tal vez antes vivían de manera independiente, pero ya no pueden y fueron desalojados debido a la demencia u otras razones”, explicó Baleigh Dellos, quien administra el refugio MVP para The Road Home, una organización local sin fines de lucro.

El refugio cuenta con gestores de casos médicos especializados, así como doctores de atención primaria y terapeutas que visitan semanalmente. Los residentes incluso pueden recibir fisioterapia en espacios privados dentro del mismo refugio.

Un camino hacia la estabilidad

MVP se ha asociado con Fourth Street Clinic para ofrecer atención médica. Lo primero que la mayoría de las personas nuevas necesita es ayuda con sus medicamentos, según explica Matt Haroldsen, de Fourth Street Clinic, que brinda servicios de salud dentro del refugio.

Para quienes viven en la calle, conservar sus medicamentos ya es un gran desafío. “Cuando están en los campamentos, les roban las medicinas”, dice Haroldsen.

A photo of a woman having her wrist bandaged.
La técnica de emergencias médicas Emily Woolsey, que trabaja en el lugar, venda la muñeca hinchada de Jamie Mangum, residente del refugio MVP, tras una caída. Mangum dijo que en otros refugios probablemente habría tenido que buscar por su cuenta un centro de urgencias para recibir tratamiento. Agradece al refugio la ayuda que le brindan para gestionar todos sus problemas de salud.(Aaron Bolton/Montana Public Radio)

Las personas con diabetes que no tienen vivienda a menudo entierran su insulina para mantenerla fría. Según Haroldsen, pueden olvidar dónde la enterraron o las ampollas pueden calentarse demasiado y echarse a perder.

Ayudar a los residentes a recuperar sus medicamentos permite estabilizar sus condiciones de salud, lo que a su vez les permite concentrarse en otras prioridades, como obtener una identificación o documentos necesarios para solicitar discapacidad, Seguro Social y otros programas que pueden ayudarles a conseguir vivienda.

Gobiernos locales y organizaciones sin fines de lucro han abierto refugios similares en Florida, California y Arizona para responder a las necesidades de adultos mayores sin hogar.

Tener acceso a refugios especializados puede ser crucial, especialmente en climas fríos. En 2022, un hombre mayor sin hogar murió congelado en Bozeman, Montana, después de ser expulsado de un refugio por incontinencia.

Las necesidades médicas complejas también pueden representar un riesgo para otros en los refugios, que a menudo no están preparados para manejar tales situaciones. “Un refugio típico no permite que alguien entre con oxígeno porque representa un riesgo de incendio”, explica Synovec.

Brindar acceso a atención médica dentro de los refugios es la mejor forma de ayudar a las personas mayores a mantenerse estables una vez que logran obtener una vivienda. Los problemas de salud son una causa común por la que muchas personas mayores no pueden pagar o mantener una vivienda.

Modelo en expansión

El modelo MVP está mostrando resultados prometedores, tanto en Utah como en otros lugares. “Más del 80% de las personas que pasaron por nuestro programa el año pasado lograron mudarse a una vivienda estable o permanente”, dice Jacob Torner, vicepresidente de programas del Task Force for Ending Homelessness en Fort Lauderdale, Florida, que administra un refugio llamado Elder Haven.

El refugio MVP, ubicado cerca de Salt Lake City, también ha tenido éxito, logrando ubicar de forma permanente a 36 personas mayores hasta finales del año pasado. Sin embargo, la demanda supera la capacidad, con una lista de espera de unas 200 personas. Dellos, la encargada del lugar, señala que se prioriza a quienes tienen más necesidad médica, no por el tiempo que llevan esperando.

A photo of a man grabbing a tennis ball from his dog's mouth.
Jeff Gregg juega a lanzar la pelota con su perro, Ruffy, fuera del refugio MVP en Sandy, Utah. Cuenta que los servicios médicos especializados lo ayudaron a dejar de consumir opioides y a someterse a una cirugía para aliviar su dolor crónico de espalda. Espera que esto le permita encontrar trabajo y alquilar un apartamento. (Aaron Bolton/Montana Public Radio)

Para quienes logran obtener una habitación, la experiencia puede cambiarles la vida. La primavera pasada, Jeff Gregg, de 62 años, jugaba a lanzar la pelota con su perro Ruffy, justo más allá del jardín frente al refugio MVP.

Una antigua lesión en la espalda lo obliga a encorvarse al lanzar la pelota. También lo llevó a una adicción a los opioides que duró décadas. Dijo que romper ese ciclo fue muy difícil. “Luchando con eso, teniendo un trabajo, seguro médico, luego perdiendo el trabajo, sin seguro, terminando en la calle y otra vez en ese infierno. Y volvía al mismo lugar”, recordó.

Gregg mencionó que mantenerse sobrio pasaba a segundo plano frente a necesidades más urgentes como encontrar comida o un lugar donde dormir. Afirmó que el MVP fue el primer lugar donde pudo relajarse y concentrarse en su recuperación. “Pude dejar las drogas. Me tomó un par de meses, pero fui avanzando poco a poco”, compartió.

Esta experiencia le abrió el camino para operarse de la espalda. Con menos dolor, espera conseguir un trabajo y alquilar un apartamento.

Este artículo es parte de una colaboración con NPR y Montana Public Radio.